Clases de inglés a grupos de infantil desde los 3 años en Ourense

Los comienzos de curso siempre están marcados por la ilusión. Las ganas de vivir nuevas aventuras, de reencontrarse con los amigos o de contar las vivencias del verano llenan los primeros días de un curso que promete estar cargado de nuevas aventuras. Y cuando eres peque, esta alegría por tener experiencias novedosas y por descifrar un mundo que se antoja lleno de sorpresas sin descubrir es todavía mayor.

Así lo demostraron nuestros niños y niñas de infantil de entre 3 y 4 añitos que llegaron a Kilómetros y Millas por primera vez para aprender inglés en un ambiente distendido y lúdico, partiendo de la idea de que aprendizaje y diversión es una combinación necesaria, especialmente a estas edades.

Un año lleno de nuevas experiencias

Aunque al principio se dejaron ver los nervios, la timidez y alguna que otra lagrimilla, en cuanto nos presentamos y pusimos nuestra canción de bienvenida los miedos quedaron atrás para ser sustituidos por las risas y la diversión. De este modo, ese Hello, how are you? fue la primera frase que aprendimos nada más empezar y se convirtió así en uno de los temas esenciales del curso en el que la música fue una de las grandes protagonistas.

También los colores ocuparon un lugar primordial en la programación. De este modo, el blue, yellow, red, green, orange, entre muchos otros, tiñeron el aula de curiosidad por saber cuál era la palabra en inglés para describir el color de las frutas, los animales o los objetos cotidianos.  Los juegos populares,como el Veo, veo, sirvieron para familiarizar a nuestros alumnos de infantil con esta temática. Este año también abundaron las manualidades con pinturas de dedos, ceras y lápices que hicieron las delicias de los niños, que encontraron en ellas una forma de expandir su creatividad y habilidad artística.

Después de un tiempo, llamaron a la puerta de nuestra aula los animales. Gatos, perros, leones, elefantes, monos, delfines, loros, tiburones y demás fueron protagonistas invitados junto a sus correspondientes nombres anglosajones a través de divertidos juegos populares, como el escondite, el escondite inglés o el juego de las sillas. Para esta unidad, además, incluimos muchas actividades de pintura y manualidades dirigidas, como la graciosa gallina que creamos a partir de un plato y de papeles de colores. Y para muestra, un auténtico chicken:

Después de las merecidas vacaciones navideñas, tocó volver con las pilas cargadas para aprender, esta vez, las comidas. Aunque no hicimos ningún platillo de verdad, nuestros alumnos de infantil se lo pasaron en grande entre cazos y sartenes de juguete mientras simulaban preparar sus platos favoritos. Y una vez más, los juegos, las canciones y las actividades artísticas fueron herramientas imprescindibles que acompañaron estas jornadas de aprendizaje. Cabe destacar de entre todos ellos el de «la patata caliente», con el que nos lo pasamos tremendamente bien, intentando todo lo posible para no acabar quemándonos las manos.

Este curso también nos tocó abrir las puertas del armario para conocer las prendas de ropa. Haciendo uso de los métodos ya mencionados, muy pronto fue fácil distinguir las piezas de vestir que los compañeros llevaban puestas, lo cual resultó sin lugar a dudas un ejercicio muy ameno y didáctico.

Cuentos y vídeos para afianzar vocabulario

Además de los temas principales, en buena parte de las sesiones hubo espacio para explorar vocabulario cotidiano o entrar en contacto con los personajes de sus cuentos preferidos, tan solo que con un nombre diferente. Así, nos emocionamos con cierto patito feo, escapamos del lobo con nuestra Caperucita Roja y nos escondimos de otro que no pudo con nuestra casita de ladrillos.

No obstante, si hay algo por lo que será recordado este curso es, sin duda, por la canción que resultó un éxito total: el hit del Baby Shark que bailamos hasta la saciedad y de cuya letra y ritmo nos quedará un pegadizo recuerdo.

Como no podía ser de otra manera, en todas las unidades la música, el baile y los juegos populares fueron herramientas indispensables para la obtención de nuevo vocabulario. Con esto pretendíamos, por un lado, estimular la habilidad psicomotriz, cuyo desarrollo es tan fundamental a estas edades, y por otro, garantizar una enseñanza amena y eficaz que permitiese a los niños obtener nuevos conocimientos a la vez que disfrutaban del proceso. Las clases también estuvieron apoyadas en todo momento por material tecnológico y por otro tipo de elementos lúdicos como juguetes, juegos de mesa, plastilina o tarjetas mnemotécnicas.


Como habéis podido ver, este curso ha estado lleno de nuevas y provechosas experiencias y, sobre todo, grandes dosis de aprendizaje.

¿Queréis venir a clase con nosotros el curso que viene? Más información en info@kilometrosymillas.com o en el teléfono 988.985.327. ¡Os esperamos con muchas ganas para el curso que viene y comenzar así una nueva aventura!

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